Cómo viajar con gatos en camper o motorhome

¿Tienes gatos y no te animas a llevarlos de viaje en motorhome? Aquí te contamos nuestra experiencia gato-viajera!

Hoy os vamos a contar cómo es viajar con gatos en camper o motorhome. Nosotros tenemos dos: Fles y Enana, quienes nos acompañan desde el inicio de esta aventura.

Contenido

Nuestros gatos

Fles es un gato siamés, nuestro primer hijo. Es super mimoso y bonachón, jamás se enoja ni bufa. Es bastante pegote, por lo que siempre está encima nuestro. También es muy hiperactivo y parlanchín, posee una gama de maullidos para cada ocasión. Para quien se pregunte el origen del nombre, en un alarde de originalidad decidimos unir nuestros nombres: Flavio + Esther=FLES. 😸

Enana, tampoco nos estrujamos mucho el coco con su nombre jeje. Es una gata de color gris atigrado muuuy pequeña. La  variedad es tan habitual que a veces nos ha pasado de confundirla de lejos con otros gatos. (Tenemos amigos con gatos similares y también les ha pasado, lo cual nos hace sentir menos mal 😬…) Pero nosotros sabemos que por muchos mininos parecidos que haya, la Enana es la ENANA.

A pesar de ser pequeña de tamaño, tiene un carácter que impone respeto, en plan: ¡Aquí mando yo y punto! Territorial, enojona y poco entusiasta de hacer amigos. A los perros les hace retroceder solo con una mirada, y de ser necesario usa su potente gancho de derecha…sí, sí, ver para creer. Pero así como la ven, es super obediente, cariñosa y nunca da ningún problema.

Gato siamés en el camper
En Villa Unión, La Rioja
La enana en Villa Unión
En Villa Unión, La Rioja

Adaptación al cambio

Expectativa

Antes de iniciar el gran viaje vivíamos en una casa con jardín, por lo que nuestros gatos estaban acostumbrados a estar afuera y tenían bastante libertad.

En mi familia siempre hemos tenido gatos y nos acompañaban durante las vacaciones sin ningún problema. Sin embargo, no es lo mismo irse de vacaciones 2 semanas a otra casa, que emprender un viaje como el nuestro, sin destino ni tiempo definido…

Nos preocupaba saber si se iban a adaptar a un espacio pequeño como el camper, y sobre todo, al hecho de estar cambiando constantemente de lugar.

Los gatos son animales de costumbres, muy arraigados a su territorio. Saben hasta a qué hora entra la luz del sol por cada ventana de la casa. Cambiarles esa rutina puede ser muy traumático para ellos, y es bastante común escuchar historias de gatos que se han escapado de su nuevo hogar para regresar al antiguo.

Los gatos en la previa al viaje
Primer día de adaptación al camper
Fles en Misiones
En Misiones

Un montón de dudas nos invadían…¿se escaparían?, ¿se deprimirían?, ¿nos odiarían de por vida?

Todas estas inquietudes se disiparon en gran parte con la visita en 2016 de nuestros amigos viajeros Xino Xano y sus 3 gatos. Esta simpática pareja salió de México en una combi junto a sus chilpayates (como les gusta decirles). Cuando pasaron por nuestra ciudad (Rada Tilly), ya llevaban 2 años de periplo. Nos encantó recibirles y conocer de primera mano sus aventuras, y sobre todo, aprender acerca de la adaptación de los mininos. Para nuestra sorpresa y felicidad, no tuvieron ningún inconveniente y los 3 disfrutaban cada día descubriendo nuevos lugares. Ni hablemos de las tremendas fotos que se sacaban en familia, ¡parecían de revista!

Esto nos animó más todavía, y cuando iniciamos el viaje en 2019, íbamos con la tranquilidad de nos ser lo únicos “locos” viajando con gatos.

Los gatos en Caviahue
En Caviahue, Neuquén

Realidad

¿Y como nos fue realmente a nosotros? Pues, más allá de que sacarnos una foto los 4 juntos es más difícil que mandar un cohete a Saturno (nos olvidamos de preguntarles a nuestros amigos cual es el truco para que posen tranquilitos…), he aquí nuestra experiencia.

Retrato familiar con los gatos
La aventura de sacarse una foto en familia...

Cuando arrancamos teníamos claro que no les íbamos a dejar todo el día metidos en el camper. Si bien tienen espacio para moverse, saltar, comida y arena a disposición, queríamos que salieran a explorar el mundo exterior.

Para ello compramos dos arneses con correa. Y la reacción de cada uno nos sorprendió por lo diferente.

Fles: le surgió el aventurero de adentro. Encantado de salir todo el tiempo, se adaptó super bien, tanto que es él quien te pasea y no al revés. Cuando quiere salir maúlla en la puerta y ya sabemos que es hora de pasear.

Enana: el primer mes no hubo forma de sacarla. Le poníamos el arnés y se tiraba en el suelo maullando como si la estuviéramos apaleando. Cuando se lo sacábamos, pegaba un salto y se iba al fondo de la cama. Lo peor era que se echaba una meada de campeonato cada vez, con lo que no dábamos abasto cambiando las sábanas.

Investigando por internet, leímos que es una reacción habitual que tienen los gatos para indicar que algo no les gusta. Así que decidimos no obligarla a salir y darle su tiempo y espacio. Cuando estábamos afuera, dejábamos la puerta abierta para ver si se animaba a salir sola. Y poco a poco fue ganando confianza hasta que, al cabo de un mes, le agarró el gustillo y ya no la paró nadie.

Finalmente descubrimos que sin ponerles el arnés ellos disfrutan más; y en general no se alejan mucho de su zona de seguridad, que es el camper. Al llamarlos vienen enseguida (sobre todo la Enana, Fles tiene sus propias reglas).

Fles en Puerto Madryn
Paseando en Puerto Madryn, Chubut, primer día de vida viajera
La enana recorriendo la zona Tromen
En el Volcán Tromen, Neuquén
En Punta Sal
En la playa de Punta Sal, Perú

Si sienten algún peligro corren a resguardarse dentro del camper o en el chasis de la camioneta. Ya sabemos sus escondites preferidos jeje.

Y cuando ya es hora de entrar, la Enana obedece sin rechistar y sube solita. Con Fles es otro cantar… nos toca perseguirlo alrededor de la camioneta, al mejor estilo de Borromeo. La gente debe pensar que nos falta un tornillo cuando nos ve haciendo este show…y el gato lo disfruta, claro. Un día descubrimos que si abríamos la puerta de la camio, su curiosidad le podía y se subía a chusmear adentro. Listo, esa táctica no falla cuando queremos agarrarlo rápido!

⚠Consejo: Es importante que los primeros días de transición en su nuevo hogar, tengan mantitas o prendas que usaban en la casa, al estar impregnadas con su olor les llevará tranquilidad.

En Chos Malal
En Chos Malal, Neuquén
La hora de la siesta
La manta preferida de la Enana, llevarla en el viaje le ayudó a adaptarse mejor.

¿Dónde viajan los gatos?

Durante los meses previos al inicio del viaje, solíamos hacer salidas cortas para que se fueran acostumbrando al movimiento y ver su reacción. A ninguno de los dos les gustaba ir en la camioneta, iban de una ventana a otra sin parar y se alteraban mucho con el vaivén y los ruidos del exterior.

Además, no conviene que vayan sueltos en el habitáculo del vehículo, pueden meterse entre los pedales o distraer al conductor, pudiendo causar un accidente. Por otro lado, en caso de choque pueden salir lastimados o incluso escaparse. Si viajan en el auto, lo mejor es que vayan dentro de su transportín.

En nuestro caso, los gatos viajan en el camper, les da más tranquilidad y enseguida se acostumbraron. Van durmiendo en el buche o los sillones y pueden ir cuando quieren al baño.

En trayectos largos vamos haciendo pequeñas paradas para que puedan salir a despejarse y no se haga tan pesado para ellos.

Fles, Enana Esther y Flavio
Foto familiar en Areguá, Paraguay
Viajan también en el Buche
El buche, uno de sus lugares favoritos
Los tres en el salar de Uyuni
En el Salar de Uyuni, Bolivia

¿Cómo adaptamos el camper para los gatos?

Fles y Enana mirando por la ventana
Un día lluvioso en Entre Ríos

Básicamente los gatos necesitan tener siempre a mano 3 cosas: comida, agua y arena.

Nuestro camper tiene un baño pequeño, pero con espacio suficiente para ponerles su cajita de arena y el comedero-bebedero, como pueden ver en la foto.

Agua comida y baño de los gatos
Todos compartimos el baño

Al principio les dejábamos la puerta entreabierta con un ganchito, pero los olores, sumado a que a veces se cerraba sola, no nos convencía.

Al final hicimos una abertura cuadrada en la base de la puerta y le agregamos una plancheta móvil, a modo de gatera. Solo deben empujar levemente con la cabeza y entran sin problema. Se adaptaron super rápido y la puerta puede permanecer cerrada todo el tiempo sin el riesgo de que ellos no puedan acceder.

La puerta gatera
Haciendo la gatera en Cabo Frío, Brasil

Para su caja de necesidades usamos generalmente piedritas de gato, que se encuentran en todas las veterinarias y grandes supermercados. Las compramos en bolsas de 20 kg. Otras veces hemos usado aserrín (el mismo que usamos para el baño seco). Y durante el tiempo de pandemia que estuvimos varados en Bolivia, en el pueblo no era posible conseguir piedras especiales, así que tuvimos que ponerles arena de la calle. Los olores se sentían mucho más y  la debíamos cambiar casi a diario.

En todas las ventanas y la puerta colocamos una tela mosquitera, además de servir para que no entren bichos, permite que los gatos puedan mirar hacia fuera sin el peligro de que escapen.

Una tela mosquitera en la puerta les permite mirar hacia fuera sin el peligro de que se escapen

Malas experiencias

Siempre verificamos que en los lugares donde los bajamos no haya perros ni vehículos. Pero en ocasiones es difícil encontrar un lugar apropiado. Generalmente paramos en caminos secundarios y mientras ellos juegan nosotros los controlamos tomando unos mates.

Aunque no todo es color de rosa… hemos pasado algunos momentos de verdadera angustia, sobre todo al principio, cuando pecamos de exceso de confianza.

Una vez en Brasil, un gato salvaje atacó a Fles y tuvimos que llevarlo de urgencia al veterinario. Por suerte no fue nada grave pero el costo de todos los estudios y la medicación fue importante…

Fles saltando
Fles acróbata en Fiambalá, Catamarca

Lo más peligroso son los perros. Muchas veces aparecen de la nada y solemos darnos cuenta porque los gatos los detectan antes, por el olfato o el sonido, y se ponen en alerta. Ahí, mientras Flavio espanta al perro, yo los alzo rápido para meterlos en el camper.

El problema es que somos muy bicheros, y si vemos un perrito con hambre le damos de comer, y claro, luego no se quiere ir… En una ocasión en Mar Chiquita, Córdoba, un perrito pequeño nos empezó a seguir durante nuestros paseos. Le dimos algo de comer, unas caricias, y listo, no se fue más.

El tema fue al día siguiente cuando sacamos a pasear a Fles con la correa. Al principio el perrito se hacía el bueno y le ignoraba, pero en un momento dado, de manera inesperada, le empezó a gruñir y a los 2 segundo se abalanzó sobre él. Fles desesperado se sacó el arnés y se subió a un árbol enorme… tranquilizarlo y bajarlo después de allá arriba no fue tarea fácil.

A partir de ese episodio nunca más nos confiamos con los perros. A veces los dueños te dicen que el perrito está acostumbrado a estar con gatos etc., pero el problema surge cuando se topa con gatos desconocidos…

Gato trepado en un árbol
Gato siamés en la playa
En Alcobaça, Brasil

Pero si tenemos que destacar las dos peores experiencias en el viaje, son estas:

Enana: En Chochis (Bolivia), habíamos parado unos días en la cancha de futbol. El día que íbamos a marcharnos, fuimos primero a un sector del pueblo para recargar agua. Por estas suertes del destino, yo decidí ir caminando detrás del vehículo. En un momento dado, Flavio giró y se abrió de golpe la puerta del camper. La enana aprovechó y saltó, pero al darse cuenta de que estaba en un lugar desconocido se desesperó y salió corriendo hacia unos edificios.

Por más que la llamamos y buscamos, no aparecía. Lo único que se nos ocurrió fue volver al campo de futbol donde habíamos pernoctado por si ella se orientaba de alguna manera para regresar. ¡Y así fue! A los 20 minutos apareció asustada sin entender nada, pobrecita. Eso nos dio la pauta del buen sentido de la orientación y el olfato que tienen los gatos!

Gata durmiendo
En Chimpay, Río Negro

Fles: este fue sin duda el peor episodio del viaje y aun nos pone mal recordarlo por todo lo que sufrimos. Estuvo “desaparecido” un mes en Caviahue, Neuquén y casi no la cuenta…

Gato siamés en la ventana
Fles es muy curioso e inocentón y hay que vigilarlo constantemente

Esta historia merece un capítulo aparte y te lo contamos aquí

Controles veterinarios

Tanto si son gatos caseros, como si son viajeros, siempre es super importante mantener sus vacunas y desparasitaciones al día.

Nosotros siempre tenemos a mano su libreta sanitaria (la que te da el veterinario), donde figura toda la información referente a su salud. Es la que te va a pedir el veterinario de cada país cuando vayas a cruzar una frontera.

La libreta sanitaria con las vacunas y desparasitaciones

Cruzar fronteras

La mayoría de los países piden los mismos requisitos para poder ingresar con una mascota. Lo ideal es chequear siempre en la página web del gobierno de cada país para ver qué solicitan.

En nuestro caso, ya hemos cruzado las fronteras de Brasil, Paraguay, Bolivia y Perú. Resumidamente, estos son los tres  pasos a seguir en todos los casos:

 1. Ir a un veterinario para que revise al animal y constate que tiene puesta la vacuna antirrábica (dura 1 año, a veces pueden pedir otras como la triple felina) y realice una desparasitación interna y externa. Si todo está ok, completará las dosis, fecha y nombre de los medicamentos en la libreta sanitaria y nos entregará un formulario de buena salud.

IMPORTANTE: Asegúrense siempre de que el formulario que les entregan es el oficial del SENASA del país, y que figure el número de matrícula del profesional.

Certificado de salud de los gatos
Ejemplo de certificado de salud que debe completar un veterinario matriculado

 2. Con el formulario hay que dirigirse al ente oficial de control agroalimentario. En Argentina se llama SENASA y tienen oficinas en todas las grandes ciudades y en las fronteras. Allí, otro veterinario chequea la información y nos entregará el formulario de salida de la mascota del país. Este trámite se debe abonar en un banco o en un Rapipago / Pago fácil y generalmente está listo en el día.

Formulario que entrega SENASA
Ejemplo de formulario que entrega SENASA, en este caso para cruzar a Bolivia

 3. Al cruzar la frontera, hay que presentar el formulario ante la entidad del SENASA del país al que se está ingresando.

En nuestra experiencia, pocas veces nos han solicitado el formulario al entrar a un país. Salvo en lugares como Chile, no es común que el SENASA esté revisando los vehículos que ingresan, y muchas veces sus oficinas están cerradas. Igualmente, siempre tengan a mano el formulario y nunca salgan de un país sin haber realizado los trámites pertinentes.

Recomendaciones

✅ Viajar con gatos en un camper o motorhome es posible y fácil, solo debemos respetar sus tiempos de adaptación y garantizar que tengan sus necesidades básicas cubiertas. Somos nosotros los que debemos adaptarnos a sus ritmos y no al revés.

✅ Los primeros días de transición déjenles alguna prenda o manta que les gustara de su antiguo hogar para que lo empiecen a asociar con el nuevo.

✅ Colocar telas mosquiteras en puertas y ventanas les permite mirar hacia el exterior sin peligro de escape.

✅ Asegúrense de que nunca les falte comida, agua y acceso a la caja de necesidades.

✅ Siempre mantengan actualizada la libreta sanitaria con las vacunas y desparasitaciones al día.

✅ Si los dejan salir al exterior, nunca se confíen y estén atentos a perros, autos, personas malintencionadas y a que no coman porquerías que les puedan dañar (unos amigos perdieron a su perrita por comer restos de un asado).

✅ Si van a cruzar la frontera, revisen los requisitos de ingreso de mascotas al nuevo país.

Gatos viajeros desde 2019
Fles y Enana son gatos viajeros desde el 2019
¿Y ustedes viajan con sus mascotas? Pueden contarnos sus experiencias y recomendaciones en los comentarios 😸 😸 🐾 🐾

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