Puerto Madryn: Las cuevas de la esperanza

Muchas son las veces que vinimos a Puerto Madryn, pero no fue hasta esta ocasión que descubrimos un lugar que nos impresionó enormemente. Se trata del sector costero denominado Punta Cuevas, o simplemente “las cuevas”. Bajo el promontorio donde se alza la estatua desafiante del indio tehuelche, se encuentra uno de los lugares históricos más increíbles de la región. El caminante despistado podría pasar por delante sin prestar demasiada atención a los extraños agujeros que se adentran en las rocas costeras y, sin embargo, el inicio del desarrollo de estas tierras se empezó a forjar dentro de esas blancas paredes…

Retrocedamos en el tiempo hasta el invierno de 1865. La goleta Mimosa arriba a estas ventosas costas, librando a su suerte a un grupo de galeses que tienen la esperanza de labrarse un futuro lejos de la opresión inglesa. En suelo firme les espera Edwin Roberts. El joven galés había estado preparando la llegada de sus compatriotas, y con sus propias manos excavó en la roca las precarias viviendas donde se alojarían hasta tener un nuevo destino. Las pequeñas cuevas ubicadas a escasos metros de las gélidas aguas, estaban rematadas con maderas procedentes de un ballenero hundido en la bahía.

 

 Es difícil imaginarse el impacto que tuvo en aquel grupo de colonos desembarcar en estas inhóspitas tierras y descubrir el lugar donde deberían alojarse. Apretujados entre las paredes rocosas y el océano, se fueron organizando de a 8 para habitar cada choza. La presencia tehuelche en los alrededores suma inquietud entre los recién llegados. Otro detalle no previsto aumenta la desesperación: no hay agua potable en las cercanías. Durante este breve pero intenso lapso de tiempo, hubo casamientos, nacimientos y muertes. Finalmente, los galeses deciden emigrar hacia el interior de la meseta, donde deberán sortear otra serie de penurias…

 

Posteriormente a la ocupación galesa, las cuevas fueron utilizadas intermitentemente por tehuelches, otros grupos de galeses, o como almacenes costeros hasta ser finalmente abandonadas. Hoy en día, Punta Cuevas se ganó el reconocimiento de sitio histórico y se pueden visitar los restos de 7 de las 16 excavaciones originales. Parados frente a esos rocosos huecos, con el bravo oleaje a nuestra espalda, uno puede hacer volar la imaginación y sentirse un colono galés  recién llegado a la Patagonia, cargado de esperanza.

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