El arte de brindar soluciones

Por Esther Medina

En la vida hay muchos tipos de artes, están por un lado las artes sensu estricto, como la pintura, la música o la poesía…en el otro extremo tenemos las artes marciales, como el judo o el karate, y luego están las que yo denomino: “artes personales”.

Este tipo de arte es una habilidad, que a veces se trae en los genes y por tanto es innata, y otras veces (la mayoría) se aprende de los que nos rodean…o se debería aprender, es más, tendría que ser materia obligatoria en la escuela.

Hay una gran variedad de “artes personales”, por ejemplo: el arte de sonreír, el arte de ser agradecido, el arte de tratar a los demás como te gustaría ser tratado…hoy me voy a ocupar del “arte de brindar soluciones”. Dicho así en frío, pareciera que me estoy refiriendo a brindar la solución de alguna misteriosa e indescifrable ecuación matemática…pero nada más lejos de la realidad, se trata de algo mucho más simple y al alcance de todos en nuestro día a día, algo que sin duda nos hará sentir mucho mejor como personas y dejará a nuestros semejantes con una enorme satisfacción y ganas de emular la acción a su debido momento.

Voy a ejemplificarlo con dos situaciones que por tan típicas, seguro las vivieron en más de una ocasión:

• SITUACIÓN 1: Entro en una tienda y pido una blusa roja, la vendedora me responde que no hay en ese color. Fin de la conversación. Tengo dos opciones (en realidad más, pero lo resumo a dos): o me quedo mirando otra cosa en la tienda de mal humor, o me retiro cordialmente jurando no volver… ¿qué beneficio obtuvo la tienda o la vendedora con esta situación? NADA, ¿qué beneficio obtuve yo con esta situación? NADA…y la verdad, a ninguna de las dos partes nos interesaba obtener NADA.

• SITUACIÓN 2: Estoy sentada en un restaurante eligiendo un plato de la carta, después de un largo rato le pido al camarero un abadejo, pero solicito cambiar la guarnición de puré de papas por ensalada mixta. Respuesta: No se puede. Fin de la conversación. De nuevo tengo dos (o más) opciones: pido otro plato de la carta o me levanto y me voy para no volver (buenoooo, uno al final termina volviendo…pero no se lo pongamos tan fácil). Y si elijo marcharme, de nuevo ninguna de las dos partes obtendrá NADA.

¿Cómo se podrían haber resuelto estas dos situaciones de la manera más beneficiosa para ambas partes? Pues aplicando el Arte de Brindar Soluciones (ABS). Volvamos a los ejemplos:

• SITUACIÓN 1: La vendedora me responde que no tiene blusas rojas, peeeroooo, le acaban de llegar unas amarillas fabulosas, que las mire sin compromiso y si quiero me las pruebe…es más, por no coincidir el color, me ofrece un descuento del 10%!! Oye, pues la verdad que no necesitaba una blusa amarilla, pero ya que viene con rebaja y me la ofrece de una manera tan simpática…me la llevo! ¿Qué si vuelvo? Obvio que sí, ¡y encima la próxima traigo a mi amiga Pepi a ver si se liga una de estas ofertas también!.¿Gana la tienda? SI, ¿ganó yo? SI. La situación puede parecer exagerada, pero está en nosotros elegir qué opción preferimos…

• SITUACIÓN 2: El camarero me responde que no hay ningún problema en elegir la guarnición que deseo, y que además del abadejo también tienen salmón y trucha fresquitos. Y todo esto me lo adereza con una gran sonrisa. Me pido el abadejo, el salmón y la trucha, ¡y le digo que me elija él la guarnición que prefiera! Bueno, está bien, me dejé llevar por la emoción, pero recompenso su simpatía y predisposición con una buena propina. ¿Gana el camarero y el restaurante? SI, ¿gano yo? SI.

¿Vieron de que manera tan simple se pueden brindar soluciones a los diferentes problemas o demandas y quedar todos satisfechos?, es la teoría del Ganar-Ganar (gano yo, ganas tú). Y como ya dije anteriormente, está al alcance de todos nosotros: “no tengo este producto pero tengo este otro, o trato de conseguirlo como sea”. “No sé si puedo acceder a su pedido, pero ya mismo le averiguo y le traigo una respuesta”. Y así con cualquier situación que se les ocurra…y no debo sentirme frustrado si no puedo obtener una solución al problema, me quedará la satisfacción de haberlo intentado.

¡Ahora, a aplicarlo!

 

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  • Cristina Rocha Herrera

    Me encanta la manera en que escribes “cuentos que te cuento”, realmente
    hay mucha razón en lo que dices, y lo comentas de una forma muy amena, contagias entusiasmo ¡bien!
    Gracias,
    CR

    • De la Patagonia al Mundo

      Hola Cris! gracias por tus palabras, está todo inspirado en situaciones que me ha tocado vivir más de una vez por aquí y siempre me dejan pensando si de verdad es tan difícil poder “brindar soluciones” ante pedidos tan simples y dejar a las personas contentas. Ojalá empecemos a cambiar poquito a poco!
      Te mando un beso,
      Esther